2021. AVES Y PATRIMONIO.

No vivimos solos en las ciudades, sino que muchas especies de animales silvestres han hecho del medio urbano su hábitat natural, llegando incluso hasta el punto de depender de él.

Algunas de estas especies han hecho de los edificios su hogar, tanto para posarse, refugiarse o dormir como para procrear, utilizando distintas ubicaciones de los edificios como lugar de nidificación, especialmente tejados, vacíos de cubierta, aleros, mechinales, oquedades diversas… Esta relación se ha venido forjando a lo largo de muchísimas generaciones  y siglos de cierta uniformidad o continuidad constructiva.

Los nuevos métodos constructivos y tipologías arquitectónicas son mucho más “impermeables” o presentan más continuidad al exterior, lo cual dificulta o elimina estas potencialidades en la obra nueva. A esto se une una labor de mantenimiento o rehabilitación más intensa en la obra construida.

Al oír el binomio Aves/Patrimonio, se tiende a pensar únicamente en las molestias que algunas aves provocan sobre el patrimonio arquitectónico, especialmente palomas y cigüeñas, a causa de sus excrementos o el peso de sus nidos respectivamente.

No obstante, son muchas más las especies que habitan nuestros edificios sin producir ningún tipo de perjuicio sobre ellos, siendo además beneficiosas para nosotros, tanto por su labor en control de ciertas plagas (insectos, roedores, etc…), como porque forman parte de una biodiversidad que nos da mayor calidad de vida y nos hace más felices, según los estudios al respecto.

Por otro lado, las aves también son patrimonio: un patrimonio natural que debemos respetar y tenemos el deber moral de conservar.

Se aportan algunas fotografías de las aves más representativas que podemos encontrar en los  distintos edificios de Segovia, tanto capital como provincia.

 

 

 

 


Arquitectura y biodiversidad